Amaranto, la semilla de los aztecas en rituales

Amaranto, la semilla de los aztecas en rituales

Es uno de los 36 cultivos más prometedores del mundo, y se le considera como el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano
Amaranto, la semilla de los aztecas en rituales Foto: Especial
Amaranto, la semilla de los aztecas en rituales Foto: Especial
Redacción | UN1ÓN | 01/11/2018 06:00

Por sus notables cualidades alimenticias, forrajeras, medicinales e industriales, la alegría o amaranto, semilla nativa de México y Centroamérica, se cultiva actualmente en Estados Unidos, Nepal, China e India.

Es uno de los 36 cultivos más prometedores del mundo, y se le considera como el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano.

Con un historial que data de más de 5 mil años a.C, el amaranto (Amaranthus spp) se consume generalmente como cereal tostado, sus hojas se preparan como quintoniles, y su semilla en mazapanes, harinas, pinole, atoles, horchatas, hojuelas, panqués y gelatinas.

El uso del huauhtli, nombre que le daban los antiguos mexicanos, se extiende incluso con fines de ornato, destaca en su página electrónica, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

La dependencia subrayó que la industria obtiene materia prima alimenticia de la alegría para enriquecer harinas, concentrados, aceites, almidones y colorantes, y para la cosmetología, la química y la farmacéutica, entre otros.

Enfatizó en la historia de esta semilla, ya que los aztecas elaboraban con amaranto pan con forma de Tezcatlipoca, Quetzalcóatl, Tláloc, Chalchiuhtlicue, Coatlicue, Xiuhtecuhtli, Chicomecóatl, Matlalcueye, Iztactépetl y Opuchtli, deidades que así personificaban para sacralizar “su carne” y consumirla con gran reverencia en rituales.

Esta práctica resultó inaceptable para los colonizadores españoles, lo mismo que los tamales que se ofrendaban a los muertos y al elemento fuego, pues erróneamente pensaban que los teñían con la sangre de los sacrificios humanos, cuando era solo alimento de los dioses.

Por ello, el cultivo y consumo del amaranto fue prohibido hasta casi desaparecer pero, conservado en zonas apartadas de la Conquista, hoy prevalece en Puebla, el mayor productor, Morelos, Tlaxcala, Ciudad de México, Estado de México y Guanajuato.

El amaranto contiene más proteínas que el maíz y el arroz, y 80 por ciento más que el trigo; las vitaminas A, B, C, B1, B2 y B3; ácido fólico, calcio, hierro y fósforo, y es rica fuente de aminoácidos como la lisina. Es así uno de los alimentos más completos.

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